Ámbito espacial de validez del D.I.P.

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ESPACIO TERRESTRE

Territorio: Es el elemento físico del Estado, el signo tangible de su existencia.

Se compone de territorio terrestre, acuático y aéreo.

El espacio terrestre está delimitado por fronteras que pueden ser naturales, artificiales o geométricos.

ESPACIO MARITIMO

Se rige por la Convención de Naciones Unidas sobre Derechos del Mar, que se adoptó mediante una votación de 130 Estados a favor, 4 en contra (Estados Unidos, Venezuela, Israel y Turquía) y 17 abstenciones. La firma se realizó en Montego Bay, Jamaica, el 10 de diciembre de 1982, después de una década de negociación.

México fue el tercer Estado en ratificar la Convención, en 1993.

Entró en vigor el 16 de noviembre de 1994.

Esta convención regula los espacios marinos.

Medidas:

Longitud.

1 milla náutica o marina son  1852 metros

            2025 yardas

            1.85325 km

1 milla terrestre equivale a 1609.3 metros

            1760 yardas

            1.60935 km

Profundidad.

1 pie = 12 pulgadas

1 braza marina = 1.83 metros

Aguas Interiores: Son las situadas en el interior de la línea de base del mar territorial. La Convención distingue dos clases de líneas: las líneas de base normal o bajamar, que es aquella que sigue las sinuosidades de la costa, y la línea de base recta, que se traza cuando la costa presenta profundas aberturas o escotaduras, una franja de islas a su largo y en sus inmediaciones desembocaduras de ríos, bahías, puertos, radas y elevaciones de bajamar.

El Estado ribereño ejerce plena soberanía sobre las aguas interiores al igual que sobre el mar territorial, con la diferencia que en las aguas interiores no se concede el derecho de paso de inocente. Sin embargo, en el supuesto de que el Estado ribereño utilice como sistema de trazo la línea de base recta, el Estado debe conceder el derecho de paso de inocente.

En cuanto al régimen de acceso de los buques extranjeros a los puertos, debe mencionarse la Convención sobre el Régimen Internacional de los Puertos Marítimos, firmada en Ginebra, el 9 de diciembre de 1929 y su estatuto anexo.

Dicho estatuto se aplica a los buques pertenecientes a particulares, a colectividades públicas o al Estado, con la excepción de los de policía, de guerra, oficiales, de pesca o de cabotaje.

El Estatuto establece fundamentalmente la obligación de los Estados parte de conceder a los buques extranjeros un trato igual al que hayan recibido los suyos en dichos Estados (principio de reciprocidad). Este beneficio de igualdad de trato puede suspenderse tras una previa notificación por vía diplomática.

Mar territorial: El artículo 2 de la Convención señala: Régimen jurídico del mar territorial, del espacio aéreo situado sobre el mar territorial y de su lecho y subsuelo:

1. La soberanía del Estado ribereño se extiende más allá de su territorio y de sus aguas interiores y, en el caso del Estado archipielágico, de sus aguas archipielágicas, a la franja de mar adyacente designada con el nombre de mar territorial.

2. Esta soberanía se extiende al espacio aéreo sobre el mar territorial, así como al lecho y al subsuelo de ese mar.

3. La soberanía sobre el mar territorial se ejerce con arreglo a esta Convención y otras normas de derecho internacional.

Debe concederse a los terceros Estados el derecho de paso de inocente.

En cuanto a la anchura del mar territorial, ésta se extiende hasta un máximo de 12 millas marinas contadas a partir de las líneas de base.

En el supuesto de que dos zonas de mar territorial sean adyacentes o se encuentren frente a frente, la Convención resuelve el problema mediante el trazo de una línea media, cuyos puntos sean equidistantes de los puntos más próximos de las líneas de base, a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial de cada Estado.

La Convención define el paso como la simple travesía por el mar territorial, la penetración en aguas interiores o la salida de ellas; dicho paso debe ser rápido e ininterrumpido, aunque admite la detención y el fondeo cuando existen causas justificadas.

Se dice inocente porque el paso no debe ser perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado ribereño.  El artículo 19 de la Convención detalla una serie de actos que pueden considerarse como contrarios a la paz y la seguridad.

Zona Contigua: Es una zona adyacente al mar territorial que se mide a partir de las líneas de base, hasta un límite de 24 millas marinas.

En dicha zona, el Estado posee la facultad de tomar medidas de fiscalización en materia migratoria, sanitaria, fiscal y aduanera, así como de sancionar las infracciones a esas leyes y reglamentos, cometidos en su territorio o en su mar territorial.

Zona Económica Exclusiva: Es aquella área marina situada más allá del mar territorial, con una extensión máxima de 200 millas marinas, contadas a partir de la línea de base.

En dicha zona, el Estado ribereño ejerce los derechos de soberanía sobre los recursos naturales vivos y no vivos, y jurisdicción, de acuerdo con las disposiciones de la Convención en materia de:

  1. Establecimiento y utilización de islas artificiales;
  2. Investigación científica marina;
  3. Protección del medio marino.

Asimismo, el resto de los Estados, gozan en la Zona Económica Exclusiva del derecho de navegación, sobrevuelo, y tendido de cables y tuberías. Esta situación ha ocasionado que es facultad del Estado ribereño determinar la captura permisible de los recursos vivos.

La Plataforma Continental: El artículo 76 establece:

1.- La Plataforma Continental de un Estado ribereño comprende el lecho y el subsuelo de las ondas submarinas que se extienden más allá de sus mar territorio y a todo lo larga de la prolongación natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental, o bien hasta una distancia de 200 millas marinas desde la línea de base, a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial en los casos en que el borde exterior del margen territorial no llegue a esa distancia.

Alta Mar: Libertad de:

a)      Navegación

b)      Sobrevuelo

c)      Tendido de cables y tuberías

d)      Construir islas artificiales y otras instalaciones permitidas por el D I

e)      Pesca

f)       Investigación Científica

Ningún Estado podrá ejercer derechos de soberanía sobre cualquier parte del alta mar.

Alta Mar es patrimonio común de la humanidad.

En alta mar, los buques están sometidos a la jurisdicción exclusiva del Estado del pabellón, aquel que otorga nacionalidad al buque, sobre la base de una relación entre el Estado y el Buque.

Esta zona no es susceptible de apropiación por ningún Estado.

La zona está abierta a la utilización exclusiva con fines pacíficos.

La exploración y explotación de la zona se utilizará en beneficio de la humanidad, prestando especial atención a los países en vías de desarrollo.

ESPACIO AEREO

Comienza a regularse después de la I Guerra Mundial.

Se extiende sobre el territorio terrestre hasta el borde exterior del mar territorial.

Ninguna aeronave puede sobrevolar el espacio aéreo de un Estado extranjero sin previa autorización.

En la Conferencia de Chicago de 1944 se adoptó también un Convenio sobre Transporte Aéreo Internacional, llamado de las cinco libertades.

Art. 1 de la Convención:

  1. Libertad de sobrevuelo sin aterrizaje.
  2. Libertad de aterrizar para fines no comerciales.
  3. Libertad de aterrizar para dejar correo, carga, etc., tomados en el país de la nacionalidad de la aeronave.
  4. Libertad de tomar correo, carga y pasaje para el país de la nacionalidad de la aeronave.
  5. Libertad de tomar correo, carga y pasaje, de cualquier país contratante, con destino a cualquier otro.

La Piratería Aérea: Es el apoderamiento violento de una aeronave para desviarla de su ruta normal o con la pretensión de cobrar un rescate en dinero o hacer exigencias de otra índole, como liberación de presos comunes o políticos, o para cometer terrorismo.

ESPACIO ULTRATERRESTRE

El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética colocó en órbita el primer satélite artificial de la tierra. Se abría así la era espacial.

El régimen jurídico del espacio ultraterrestre fue establecido por la Declaración 962 de la Asamblea General de Naciones Unidas en 1963.

Esa declaración dispone que “el espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes podrán ser libremente explotados y utilizados por los Estados en condiciones de igualdad y de conformidad con el D I P”.

Los Estados que no forman parte del Tratado no pueden eludir el cumplimiento de la Declaración, ya que actualmente se considera norma consuetudinaria vigente.

Principios básicos de la Declaración:

  1. La exploración y utilización del espacio ultraterrestre deberán hacerse en provecho y en interés de toda la humanidad.
  2. El espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes podrán ser libremente explorados y utilizados por todos los Estados en condiciones de igualdad.
  3. El espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes no podrán ser objeto de apropiación nacional mediante reivindicación de soberanía, ni mediante el uso, la ocupación, ni de ninguna otra manera.
  4. El espacio ultraterrestre será utilizado exclusivamente con fines pacíficos.
  5. Los astronautas son enviados de la humanidad, y tienen derecho a que los Estados les presten toda la ayuda posible en caso de accidente o peligro.

Dos aspectos son de especial interés en cuanto a la utilización del espacio ultraterrestre: la teleobservación terrestre y las trasmisiones directas por televisión.

Teleobservación de los recursos terrestres desde el espacio:

La teleobservación terrestre se define como el método basado en la emisión y reflexión de radiaciones electromagnéticas, que permite apreciar la naturaleza y los caracteres de los fenómenos existentes, tanto sobre como debajo de la superficie de la tierra, por medio de observaciones y mediciones afectadas desde estaciones orbitales.

Este sistema ofrece aplicaciones prácticas sumamente útiles para la detección de los recursos terrestres, ubicación de los recursos energéticos, predicciones meteorológicas y sísmicas, determinación del nivel de contaminación del aire y del mar, etc.

El derecho Internacional prohíbe la teleobservación del territorio de un Estado dirigido a recabar información sobre los recursos naturales, sin el consentimiento de dicho Estado.

Sin embargo, Estados Unidos y otros países tienen el criterio contrario.

Las transmisiones directas por Televisión.

Mediante satélites artificiales situados en el espacio ultraterrestre.

Aquí se presentan dos problemas jurídicos:

1. La ubicación en el espacio ultraterrestre de las estaciones apropiadas para las trasmisiones directas.

Los satélites de telecomunicaciones se encuentran ubicados en la órbita geoestacionaria. El número de satélites que pueden situarse en dicha órbita es limitado ya que cada satélite debe situarse por lo menos a dos grados de distancia del otro a fin de evitar interferencias y riegos de colisión.

Desde el punto de vista técnico se calcula que el número de satélites que pueden ubicarse en esta órbita es de 180.

2. El control del contenido de los programas que se transmiten.

 

Nota: Se recomienda la consulta de otros medios de información.

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